27.10.04
P'a un "Bosterito"
Quizas le guste dentro de unos años.......
Uno sabe el color bandera sueca,
desarrancado gol grito del hincha,
vocación de este Boca boca llena,
tictac de historia de tablones
chuenga a chuenga.
Uno siente la sangre de azul-oro
metiéndose en las venas
por un punto de más, por una nada.
Y ocurre que ni almuerzo ni merienda
tienen algo que ver,
ocurre que la novia zaguanera
o el padre encabezando los domingos
miran pasar la tarde bizcochada
y esperan como espera,
pasivamente el lunes.
Uno se va volando, está de loco al paso,
refuerza el corazón, grita sin grieta,
aplaude el gol sellado en la gambeta,
siente su afán,
lo sigue hasta en la sexta.
Y siempre, cuando ese sol domingo color pájaro, le pega en la cabeza,
cuando tiene en capilla la memoria
o en blanco la leyenda,
suelta nombres con nombres a medida
que los nombres lo sueltan:
tesoriere capando los penales,
bidoglio con refrán en cada pierna,
lazzatti semafórico a las puntas,
cherro firmando la pelota para una ida y vuelta,
arico llevándola al desprecio,
varela en boina suelta,
sarlanga como dulce golosina,
angelillo maestro, filósofo poeta.
Así, de Boca en boca, lo inconsolable tiene
consuelo de domingo por la siesta:
léxico libre, loco levantado,
potrerío de fiesta.
Fragmentos del poema Boca Juniors, de Mario Jorge de Lellis, incluido en el libro "Literatura de la pelota" de Roberto Santoro.
Uno sabe el color bandera sueca,
desarrancado gol grito del hincha,
vocación de este Boca boca llena,
tictac de historia de tablones
chuenga a chuenga.
Uno siente la sangre de azul-oro
metiéndose en las venas
por un punto de más, por una nada.
Y ocurre que ni almuerzo ni merienda
tienen algo que ver,
ocurre que la novia zaguanera
o el padre encabezando los domingos
miran pasar la tarde bizcochada
y esperan como espera,
pasivamente el lunes.
Uno se va volando, está de loco al paso,
refuerza el corazón, grita sin grieta,
aplaude el gol sellado en la gambeta,
siente su afán,
lo sigue hasta en la sexta.
Y siempre, cuando ese sol domingo color pájaro, le pega en la cabeza,
cuando tiene en capilla la memoria
o en blanco la leyenda,
suelta nombres con nombres a medida
que los nombres lo sueltan:
tesoriere capando los penales,
bidoglio con refrán en cada pierna,
lazzatti semafórico a las puntas,
cherro firmando la pelota para una ida y vuelta,
arico llevándola al desprecio,
varela en boina suelta,
sarlanga como dulce golosina,
angelillo maestro, filósofo poeta.
Así, de Boca en boca, lo inconsolable tiene
consuelo de domingo por la siesta:
léxico libre, loco levantado,
potrerío de fiesta.
Fragmentos del poema Boca Juniors, de Mario Jorge de Lellis, incluido en el libro "Literatura de la pelota" de Roberto Santoro.
